viernes, 23 de septiembre de 2016

EFECTO DE LOS EMOTICONOS EN EL CEREBRO

La forma abreviada de expresar estados emocionales (emoticonos), que insertamos en los correos electrónicos, redes sociales y WhatsApp, son interpretados y tienen efecto en nuestro cerebro que revelan aspectos interesantes acerca de la forma en que percibimos las expresiones faciales.
Pero, ¿Cómo afecta este nuevo lenguaje digital y no verbal a nuestro cerebro?
El sorprendente cambio de la actividad cerebral
En muchas ocasiones, cuando escribimos un mensaje sms o whatsapp etc. pensamos que éste se puede interpretar de muchas maneras, para mostrar que va en serio o es una broma, finalizamos con un emoticono; otras veces expresamos nuestro estado simplemente con el emoticono sin acompañarlo de texto alguno. En líneas generales prestamos más atención a las caras que al mensaje ya que en realidad lo que perseguimos es saber la emoción o la intención con la que se escribe un texto.
Las investigaciones que veremos a continuación concluyen que nuestro cerebro percibe estas caras como si fuesen reales por lo que hemos de ser conscientes que al emplear el emoticono en un mensaje, no solo estamos introduciendo “un símbolo más o menos gracioso”, sino que estamos expresando emociones y así lo percibe el cerebro del interlocutor.
De igual forma estos estudios demuestran que el uso de emoticonos como caras sonrientes y tristes, está cambiando en pocos años la forma en que funciona nuestro cerebro.
Solo con el uso de emoticonos podemos manejar las conversaciones, crear empatía en incluso resolver problemas.
Diferente manera de interpretar la misma conversación con el empleo de emoticonos
Antes de 1982, no existía ninguna respuesta neuronal innata en los bebés recién nacidos, no había ninguna razón para que símbolos como :-) activaran las áreas sensibles de la corteza cerebral, sin embargo la nueva forma de comunicación con el empleo frecuente de emoticonos ha cambiado, en poco tiempo, la forma de funcionamiento de nuestro cerebro, adaptándose a una nueva manera de procesar los rostros y produciendo un nuevo patrón de actividad cerebral para descodificar el nuevo lenguaje.
Como podremos comprobar emplear emoticonos para comunicarnos podría cambiar nuestra actitud o decisión de una manera inesperada ya que tienen un sorprendente efecto siendo incluso capaces de cambiar nuestras emociones

Origen
El origen del sistema tiene lugar, como la mayoría de los inventos, en la necesidad de solventar un problema; en este caso el acercamiento de la escritura  no solo al lenguaje oral, donde el tono de voz se completa con los gestos y la expresión de la cara, sino también al estado de ánimo, si se habla en serio o no, o las intenciones.
Existen antecedentes documentados de su origen, como es el uso en 1857 del número 73 en Código Morse para expresar "amor y besos". En 1912 Ambrose Bierce propuso una "mejora de la puntuación, el punto de sonrisa": escribiendo ___/!  que representaría una boca sonriendo; se debía usar añadiendo el signo de punto (o exclamación) en cada expresión humorística o irónica.
El primer uso documentado de ":-)"  se remonta a 1982 cuando Scott Fahlman, director de la comunidad virtual "Computer Science" de la Universidad Carnegie Mellon, sugirió un nuevo sistema de comunicación para evitar ambigüedades; propuso al resto de miembros de la comunidad que usaran la expresión :-) para bromear o :-( para indicar que se habla en serio, y así evitar los malentendidos que se producían cuando se quería expresar ironía o sarcasmo.
El sistema se expandió por otras universidades y centros de investigación hasta convertirse en un lenguaje popular en las redes de comunicación universitarias. Posteriormente, Microsoft, AOL o Yahoo! lo copiarían, para completar sus programas de mensajería instantánea.
Al igual que los idiomas, las distintas culturas emplean estos signos de manera diferente, mientras en occidente la sonrisa se expresa :-) y el giño ;-) en muchos países asiáticos una cara sonriente es (^_^) y el guiño (^_~).
Ya que la mayoría de los smartphones tienen su origen o hacen referencia a la cultura japonesa, en ocasiones se producen errores de interpretación, y la mayoría lo utilizan sin saber su significado real.
Aunque posteriormente se produjo la fusión entre estos signos y las caras que utilizamos en la actualidad su origen es diferente. En 1963, el diseñador Harvey Ball realizó para una aseguradora norteamericana, un diseño de papelería con el fin de motivar  a sus empleados, dibujó una sonrisa sobre un círculo al que después añadió dos ojos; tuvo tanta popularidad que fue adoptado por otras empresas culminando veinte años después con el famoso logotipo de Acid House.
La sonriente cara amarilla consiguió la popularidad suficiente para convertirse en el actual sistema de comunicación universal.
Percepción de los rostros en el cerebro
El cerebro humano posee áreas especializadas para la lectura de los rostros. Pero no es tan simple, el procesamiento en el cerebro se hace como “suma de las partes”, es decir, primero se deben procesar los componentes individuales (boca, nariz, ojos, cejas, orejas, etc.) y después se agrupan en un solo. Pero además de estas áreas, se requiere de la interconexión de distintas redes neuronales  para interpretar otros aspectos, si se trata de alguien conocido, su nombre, etc., es decir asociarlo a memorias emocionales.
Cuando los rostros expresan emociones se incrementa la actividad del giro fusiforme y nuestra amígdala recibe los estímulos visuales (en este caso, expresiones faciales) y les asigna significado emocional.
Todos hemos experimentado encontrarnos con alguna persona, recordar su cara perfectamente pero ser incapaz de recordar su nombre. Esto se debe a que para el cerebro es sencillo recordar rostros, algo que fue fundamental para nuestra supervivencia, sin embargo los nombres nos cuestan más debido a que el lenguaje es una función más reciente y para relacionarlo con la cara hemos de asociarlos a otras características que lleva más tiempo de activación neuronal.
El cerebro y la lectura de emoticonos
Las últimas investigaciones han sido realizadas por Dr Owen Churches del departamento de Cognición y Cerebro de la Escuela de Psicología de la Universidad Flinders en Adelaida (Australia) y están publicadas por la revista científica Social Neuroscience.
En el estudio, mediante electrofisiología aplicada a 20 personas adultas, se midieron los cambios registrados en la actividad electroencefalográfica tras presentar un estímulo, que sirven como marcadores neurofisiológicos en tiempo real. Se presentaron a los participantes fotografías de rostros reales, símbolos de puntuación :-)  y caras de emoticonos 😐. Se comprobó que  sorprendentemente el cerebro humano reacciona exactamente igual ante un rostro real que ante estos símbolos y emoticonos.
En el hemicerebro derecho, se procesan las expresiones faciales y situaciones de la vida diaria, por lo tanto, se mueven en la esfera de la comunicación no verbal, y se analizan en el cerebro de forma general o global. La comunicación verbal (hablada, leída y escrita) se procesa predominantemente en el hemicerebro izquierdo, y se analiza de forma secuencial y específica.
El cerebro reconoce los emoticonos como lo haría con una expresión facial porque, al ver los caracteres :-) 😐, hace un reconocimiento global (cerebro derecho) y lo interpreta como un todo (símbolo humanoide) y en las regiones occipito-temporales y en la amígdala se da el reconocimiento de un rostro de forma instantánea.
Lo interesante de esta comunicación digital es que combina la comunicación verbal y no verbal de una manera utilitaria.
Los resultados mostraron que al presentar frases enriquecidas con emoticonos se activaban los giros frontales inferiores derecho e izquierdo, implicados en el procesamiento de información verbal y no verbal.
Las caras invertidas
La corteza occipito-temporal y la señal N170 (que mide la respuesta ante factores externos) se activa igual ante rostros humanos que ante signos representados en el orden habitual :-), o emoticonos de caras frontales 😐. Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando el símbolo aparecía al revés (-:, o la cara volteada
Al invertir los caracteres el cerebro los interpreta de forma individual y no integra un rostro de forma rápida. 
Si la cara está al revés, hay una reacción cerebral específica para reconocer que esa no es la posición natural. Es decir, los emoticonos escritos de forma “normal” si se interpretan, pero si se escriben a la inversa, la reacción cerebral no es la misma que al ver un rostro real al revés.
Es decir, las caras se perciben debido a su configuración, es decir, la disposición canónica de dos ojos por encima de una nariz, que está por encima de una boca, pero cuando las caras son al revés, esta disposición se interrumpe y la percepción de la cara se concibe como símbolos individuales de los ojos, la nariz y la boca; esta diferencia en el procesamiento crea una característica " efecto de inversión " en la actividad eléctrica registrada desde el cerebro.
La conclusión que sacó el Dr. Churches, es que los seres humanos hemos desarrollado una forma de leer un rostro de la misma manera que un emoticono, pero no su inversa. 
La cara invertida es uno de los emoticonos más utilizado por adolescente, el significado asignado es el de "hacer el tonto", aunque también se emplea como sarcasmo e ironía. Al no ser reconocidas por el cerebro como caras, estos emoticonos no producen ningún tipo de emoción en el interlocutor; hemos de ser conscientes que al utilizarlos, en el mejor de los casos provocaremos confusión.
Otro aspecto significativo de la investigación, es el concerniente al emoticono y signo de la cara sonriente. Las ´caritas felices´ colocan en el pensamiento receptor la misma emoción que el gesto representaría en el rostro humano, dejan de ser ´caritas felices´ para convertirse en un mensaje real de: ”estoy contento”, “me agrada”, “estoy feliz”, “sonrío”. Es el mayor representante de la comunicación verbal, escrita y emocional. . Los rostros sonrientes al activar el circuito de recompensa cerebral y liberar dopamina producen que estos sean más fáciles de recordar, ya que también el hipocampo un área relacionada con la memoria presenta mayor actividad.

Conclusiones
El alcance de los estudios demuestran que hasta hace unos años no existía razón alguna para que un signo o un emoticono activara las regiones sensibles del rostro en la corteza cerebral, pero ahora lo hace porque hemos aprendido que representa una cara; es decir, se trata de una respuesta neuronal creada por la cultura.

Los emoticonos son una nueva forma de lenguaje que hemos asumido de tal manera, se ha empezado a desarrollar un nuevo patrón de actividad en el cerebro para poder descodificarlo. Se trata de una importante señal de que el cerebro humano ha evolucionado y se ha adaptado, traduciendo a nivel neurológico un nuevo fenómeno cultural y de lenguaje, que ya es parte imprescindible de la comunicación.
Como conclusión, los emoticonos son capaces de complementar la comunicación digital al igual que en la vida real lo hacemos con nuestras caras, manos, brazos y con la misma importancia; transmiten emociones complejas y relevantes que las palabras por sí mismas no pueden.
En el futuro pueden que sean más elaborados e incluso capaces de captar nuestra propia apariencia, lenguaje corporal o tono de voz para convertirse en auténticos representantes de nuestra figura.
En resumen, enviar mensajes con emoticonos no debemos de olvidar algunas de sus principales propiedades:
  • No solo estamos introduciendo “un símbolo”, sino que estamos expresando emociones y así lo percibe el cerebro del interlocutor; tienen el sorprendente efecto de cambiar las emociones de la persona que los recibe. Incluso pueden influir en la toma de decisiones.
  • Provocan una actividad cerebral similar a la generada cuando observamos un rostro humano real
  • Un saludo expresado mediante “caras sonrientes”, “besos” o “abrazos” elevan nuestro estado de ánimo, haciéndonos sentir más alegre.
  • Minimizan errores y evitan malentendidos en las conversaciones.

jueves, 16 de junio de 2016

DIOS

Hacía un tiempo que Mahatma Gandhi se retrasaba en sus rezos diarios, Manu Abha no estaban cómodas con esta situación, eran mas de las cinco y sus fieles que le esperaban para la oración empezaban a impacientarse. El inspector de la policía que siempre le acompañaba no se encontraba a su lado, inesperadamente había sido llamado al cuartel, Sushila Nayar seguía de viaje en Pakistan; demasiadas casualidades. Abha, le ofreció su hombro mientras Manu, un poco más retrasada, llevaba sus gafas y el cuaderno de reflexiones; conscientes de su falta de puntualidad, comenzaron a caminar rápidamente hasta llegar al jardín donde los seguidores aguardaban su presencia. Todo fue muy rápido, aquel hombre vestido de uniforme que destacaba entre la multitud, se le acercó disparando tres balas sobre su pecho. Gandhi intentó incorporarse aún con las manos juntas, Manu se apresuró a asistirle y pudo escuchar su último susurro: “He Ram” “Oh, Dios mío”. Una inmensa multitud se congregó a las puertas de su casa, “¡El que ha matado a Gandhi es un musulmán!” gritaban unos, "¡Estáis locos sabéis muy bien que es un hindú!” gritaban otros.
El bullicio en la línea de 10 del metro parisino en el que Alice Bourdeu se dirigía a la Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne, descendía considerablemente a partir de la 9 de la mañana, esta relativa tranquilidad le permitió repasar cómodamente algunos apuntes antes de asistir a la conferencia que sobre filosofía india se impartiría a 11 de la mañana en la universidad de la que era alumna. Alice nunca se mostró especialmente interesada por la filosofía india y sus conocimientos no iban más allá de los aprendidos de su amigo Daniel Barrat, antropólogo barcelonés con el que había viajado a Delhi el verano pasado. Matriculada en el grado de Historia de la filosofía, Metafísica y Fenomenología, andaba hacía casi un año enfrascada en textos clásicos de los cuales sacaba sus propias opiniones; convencida de que “el Dios de los teólogos” es una creación de Aristóteles, había profundizado en los textos de DescartesSpinozaLeibnizKant Hegel, pero aún su conocimiento era escaso en conceptos sobre budismo, taoísmo, animismo, positivismo o existencialismo.
El tren se detuvo de golpe quedándose a oscuras durante unos segundos, por megafonía anunciaban que debido a un accidente en otra línea se había suspendido la marcha que no obstante reanudarían rápidamente para acabar con un “perdonen las molestias”. Alice no recuerda el tiempo que caminó, después de decidir abandonar el tren por las anchas avenidas parisinas hasta que visualizó el edifico de la Sorbonne desde la confluencia de la rue Clovis con la rue Descartes. El cartel que anunciaba una exposición sobre Simone de Beauvoir situado en el tablón de anuncios del pequeño café donde decidió descansar, llamó su atención; se reflejaba en un pequeño ventanal frontal bajo el cual, en una minúscula mesita, discutían dos personajes que por sus atuendos bien podrían haber sido Mahatma Gandhi Jean Paul Sartre. Hablaban en voz baja aunque de forma vehemente.
Ali agudizó el oído, la discusión entre Ghandi y Sartre giraba en torno a la idea filosófica de la noción de uno mismo y la noción de dios. Mientras Sartre proponía una y otra vez que no hay reinos trascendentes más allá de este mundo y que la única realidad es el ser humano, subrayaba el concepto de la elección: “No hay mucho más allá del Ser, no hay un dios que decide por nosotros; uno es libre pero también es el único responsable de la propia libertad”; en cualquier caso no negaba la existencia de Dios, simplemente la consideraba irrelevante, “que dios exista o no, no cambia las cosas”. Ghandi por su parte, con un tono más pausado pero con contundencia, explicaba que la Verdad es Dios, es moral, unificada, inmutable y trascendente y por lo tanto no es objeto de la conciencia crítica o de la especulación filosófica; le repetía: “Me esfuerzo por ver a Dios a través del servicio prestado a la humanidad pues sé que Dios no está en el cielo, ni aquí abajo, sino en cada uno de nosotros”. Justo cuando Alice Bourdeu, estaba pensando que en el fondo las dos posturas no eran para nada contradictorias, el timbre del móvil vibrando sobre su mesa la volvió a la realidad. Era Daniel Barrat.
Aquel día, Adolf Hitler almorzó en compañía de sus secretarias en un silencioso ambiente y después del almuerzo, hizo matar a su perra Blondie. Luego dio a su ayudante Otto Günsche instrucciones estrictas sobre la cremación de su cuerpo y el de su esposa, probablemente para evitar que fueran exhibidos como “trofeos de guerra”, recordando el ultraje del cadáver de su amigo Benito Mussolini. Se retiró a las 16 horas junto con Eva Braun a su despacho privado contiguo a la sala de mapas y Otto Günsche y Linge se pararon frente al despacho esperando el momento de entrar; se sintió un disparo, Günsche y Linge entraron después de 15 minutos de acuerdo a las instrucciones. Hitler estaba recostado a un extremo del sofá con un tiro en la sien, con salida de proyectil, de la cual aún manaba sangre, Eva Braun estaba recostada al otro extremo con los ojos abiertos y una mueca de dolor en su rostro, una pistola estaba en la mesa a su disposición, pero no alcanzó a usarla, pues el cianuro suministrado por el médico personal de Hitler, Ludwig Stumpfegger, había sido rápido.
Él no tenía ninguna duda, durante toda su vida Hitler estuvo firmemente convencido de encontrarse bajo la influencia divina, pocos días antes de suicidio comentó con sus allegados como “la providencia” le había guiado durante toda su vida y seguiría haciéndolo después. De una forma premeditada y bastante estudiada fue sustituyendo la palabra “Dios” por “Providencia”, e incluso en alguna ocasión confesó que en su juventud había defendido la idea de destruir a la Iglesia de un modo radical, como con dinamita, borrarla de la faz de la tierra y quedar solo él junto a la Providencia, entendiéndola como la fuerza capaz de gobernar todos los acontecimientos de la tierra y de la vida humana.
Daniel Barrat estudió antropología en la universidad de Barcelona, sus inquietudes  sociales y humanitarias le llevaron a viajar por todo el mundo, unas veces como integrante de organizaciones no gubernamentales y otras como investigador para los artículos que esporádicamente publicaba en la revista digital Athenea. Salió de su casa a las 9 de la mañana, disponía del tiempo justo para encontrarse con su amiga Alice Bourdeu en el aeropuerto de Prat y tomar el vuelo a Tenerife donde asistiría en calidad de invitado al Starmus Festival.
Garik Israelian, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), fue el creador del Starmus Festival, simbiosis perfecta entre astronomía, arte y música a nivel mundial que atrae, edición tras edición, a las mentes más brillantes de la historia de la humanidad. En esta ocasión asistirían a una conferencia magistral de Stephen Hawking
En el avión, mientras que Daniel dormía, Alice aprovechó para “husmear” algunas notas que Daniel abandonó en la mesita cuando cayó rendido al sueño. Sin duda se trataba del último artículo en el que estaba trabajando. No logró entender casi nada, en líneas generales se empeñaba en desmentir la vinculación de Nietzsche y Adolf Hitler cuya polémica aún subsiste en la sociedad actual; los conceptos filosóficos de Nietzsche con nociones tales como “la voluntad de poder”, el advenimiento del “superhombre” y su célebre frase: “Dios ha muerto” eran suficientes para que muchos apostasen por el acercamiento.
En el auditorio no cabía un alfiler, Alice y Daniel, tomaron notas y escucharon con la atención la conferencia magistral de  Stephen Hawking. “Es maravilloso saber que las leyes de la física, a través de la selección natural, han producido estas enormes colecciones de átomos que somos los seres vivos, tan complejas que es fácil que se produzca la ilusión de que hay algún diseño detrás de ellas", sostuvo el científico. Con una visión optimista, aseguró que para él “no hay ningún aspecto de la realidad fuera del alcance de la mente humana” “Dios no es necesario para explicar el origen de todo“Creo que no hay ningún Dios”
Aquella mañana de marzo del 415, Hypatia se levantó algo cansada, aun así se dispuso para asistir al Museo; ya en esa época el “Museo” había perdido su esplendor, las diferentes escuelas para paganos, judíos o cristianos habían ganado terreno, sin embargo los estudiantes seguían viajando a Alejandría para asistir a sus lecciones sobre matemáticas, mecánica, astronomía y filosofía. Mientras caminaba, se agolpaban en su cabeza los recuerdos de sus viajes, Italia, Atenas, las enseñanzas de su padre Theón y las imprescindibles revisiones sobre sus textos de geometría y matemáticas.
La mañana fue larga, y a modo de premonición, Hypatia empezó a temer por las consecuencias de haber hecho caso omiso a las recomendaciones de su amigo Orestes negándose a traicionar sus ideas para convertirse al cristianismo. Como pagana, partidaria del racionalismo científico griego y personaje político influyente, se encontraba en una situación muy peligrosa en una ciudad que iba siendo cada vez más cristiana. Decidió volver a su casa dando por terminada la jornada no sin antes repasar su manuscrito sobre “la geometría de las cónicas de Apolonio”; un grupo violento de personas, la bajaron de su carruaje y la arrastraron a la iglesia de “Cesarea”, desnudándola le cortaron la piel con objetos afilados, llevaron los pedazos de su cuerpo a “Cinaron” y los quemaron hasta convertirlos en cenizas. 
Sonó el teléfono en el momento en que Richard Dawkins se encontraba ensimismado en la biografía de Hypatia de Alejandría, la llamada procedía del doctor Michael Persinger, un neurólogo de la Universidad Laurentian de Canadá que desde los años ochenta venía investigando los efectos de la estimulación sutil de los lóbulos temporales con el fin de producir experiencias místicas, fruto de estas investigaciones había ideado un aparato  que estimula el lóbulo temporal con un campo magnético rotatorio débil, que hoy conocemos como “casco de Dios”
Para Persinger era muy importante la opinión del divulgador científico británico Richard Dawkins autor de 'El espejismo de Dios' y 'La magia de la realidad', defensor acérrimo del darwinismo como apoyo a su tesis de que el ser humano es un producto exclusivo de la evolución biológica, sin intervención divina.
La conversación transcurrió con amabilidad a pesar del desencanto de Persinger que tuvo que escuchar por enésima vez las excusas de Dawkins para demorar someterse a la prueba del “casco de Dios
El 10 de enero de 1953, Janis cumplía 10 años y asistiría con sus padres, fervientes religiosos tejanos a los oficios de la “Iglesia de Cristo”, su madre siempre pensó que su hija era especial, infeliz, insatisfecha. Ahora, a sus  27 años Janis Joplin recordaba aquella noche en  la que tras su actuación en el festival de Monterey,  Jimi Hendrix le habló del LSD, la expansión de la conciencia y la comunión fraterna con el cosmos, algo con lo que siempre soñó en sus momentos de agonía, desesperación y asfixia existencial. 
Tal vez por eso, aquel domingo de octubre de 1970 su amigo John Cooke, se preguntaba ante su cuerpo sin vida, si su partida no había sido tal vez la búsqueda de una "trascendencia última" después de tantos escarceos con la fatalidad, el silencio y la nada.
Roberto, abrió su pub “Janis Joplin” pasadas las seis de la tarde, la noche anterior había sido larga; el local, situado en el distrito bohemio de Echo Park de Los Ángeles, puede considerare un verdadero “museo relicario” de Joplin, desde objetos conseguidos en subastas de cualquier parte del mundo hasta la música y los cócteles a los cuales Roberto bautiza con el nombre de las canciones de su ídolo. Pasadas las 10, un pequeño de grupo de personas con buen aspecto, entraron en el local, casi al instante pudo saber que se trataba de científicos y médicos que participaban en el Congreso sobre “La Naturaleza de la Conciencia” celebrado en la capital de California.
Después de servir las copas, desde un rincón de la barra, prestó atención a la conversación donde se empleaban términos que no lograba entender y que se apresuraba a buscar en el buscador de su smartphone, de esta forma consiguió averiguar el significado de entógeno “dios generado dentro de nosotros”, o de Psilocybe “planta conocida en la cultura azteca como hongo de dios”
Rick Strassman, eminente psiquiatra, investigador y autor del libro “DMT Spirit Molecule”, parecía llevar la voz cantante de una conversación en los que todos estaban de acuerdo en que la ingesta de sustancias enteógenas, utilizadas por chamanes y jefes religiosos de todos los lugares del mudo, fue el origen de las religiones, aunque no necesariamente del concepto de dios, cuestión mucho más filosófica. 
En el coloquio hablaron de las teorías del neurólogo Kevin Nelson, y de su libro “The Spiritual Doorway” (La entrada espiritual en el cerebro), en este punto, y aceptado por todos que el cerebro produce espiritualidad, aparecieron dos posturas diferentes, la de los creyentes que argumentaban que Dios ha colocado en el cerebro humano estructuras que permiten la experiencia espiritual y contacto con la divinidad, y la postura contraria que afirmaban que estas estructuras son las que han generado las creencias en Dios y seres espirituales como un producto accesorio de otras funciones ligadas al cerebro emocional.
Posiblemente Roberto no llegó a comprender la conversación, regresó a casa al amanecer con el sonido de “Time keeps movin' on, Friends they turn away, I keep movin' on, But I never found out why, I keep pushing so hard the dream, I keep tryin' to make it right, Through another lonely day, whoaa”, y la entendió por primera vez a pesar de haberla escuchado miles de veces.

martes, 25 de agosto de 2015

COHERENCE

Investigaciones emergentes en las ‘ciencias cuánticas’ arrojan nueva luz sobre el funcionamiento de la mente/cerebro humano, la consciencia, el sistema nervioso y nuestro diseño genético, el ADN, y nos viene a decir que estamos al borde de una posible evolución cuántica de la especie humana.
Cada uno de nosotros transporta en si mismo alrededor de cien mil millones de “ordenadores” celulares bioeléctricos que filtran y en última instancia interpretan lo que entendemos como nuestra realidad.
El cerebro humano, como conjunto de células nerviosas, funciona como un receptor de frecuencias de múltiples capas. En épocas tempranas de la vida, debido a condicionamientos iniciales, cada receptor se cablea para percibir una determinada frecuencia de onda.
Los receptores cerebrales se sintonizan con determinados patrones de frecuencias de onda, reciben una respuesta de ‘patrón de reconocimiento’ y la interpretan de acuerdo con las percepciones asignadas a esa frecuencia. Es decir, el acto de sintonizar implica escoger de entre las múltiples frecuencias que constantemente nos rodean: como estamos acostumbrados a sintonizar una y otra vez los mismos patrones estamos reforzando un determinado escenario de realidad ignorando patrones desconocidos que también podríamos sintonizar.
Por lo tanto, la percepción se crea dinámicamente, momento a momento mientras el cerebro escanea constantemente las bandas de frecuencia que nos rodean. Pero al sintonizar siempre en la misma frecuencia nos quedamos atrapados dentro de una realidad particular.
El cerebro tiene el propósito de repetir y confirmar lo que ha llegado a ser una creencia. La afirmación “creo lo que veo” es por tanto absolutamente irrelevante.
Por el contrario, solamente vemos o experimentamos lo que creemos, basándonos en nuestro condicionamiento. Depende de qué sentidos se estén utilizando, por ejemplo una abeja no ve la flor, sino la miel; una serpiente verá el dibujo infrarrojo de la flor y un murciélago verá un dibujo de la flor en alta frecuencia.
John Eccles, neurofisiólogo  y ganador del Premio Nobel en 1963  afirma: “en la realidad no hay colores, ni  materia, ni olores, ni belleza, ni  fealdad. Ahí fuera solamente hay un Caldo de Energía; un Caldo de Quantos flotante e indefinido del que creamos nuestro “Verdadero Mundo de la Materia” según nuestro conocimiento, siguiendo nuestras observaciones e interpretación condicionada.”
Eccles desarrolló una filosofía dualista que llamó “dualismo interaccionista”, que mantiene que hay diferentes sustancias en el universo, una física y otra mental.
Al igual que nos hemos acostumbrado a unos patrones particulares de percepción, como especie, también hemos sido colectivamente des-informados acerca de métodos asequibles para cambiar entre diversos patrones y bandas de frecuencia.
El resultado final es que nos hemos hecho inamovibles y dogmáticos en lo que concierne a nuestras ‘creencias’ sensoriales y nos aferramos al pequeño segmento de realidad que percibimos como la totalidad.
Herbert Fröhlich y Fritz Popp al estudiar el patrón energético de los seres vivos, descubrieron que las moléculas vibran al unísono y se comportan como una sola supermolécula, estableciendo un patrón energético COHERENTE Y ÚNICO.
Esto constituye la clave para asegurar que el ser humano es un complejo cuántico que posee la capacidad de conexión e interacción con el universo,  y que su equilibrio, bienestar y salud dependen (como en el caso de una conexión a internet) de la calidad de recepción y emisión de dicha señal.
Coherencia Cuántica
Ya sabemos que el cuerpo humano es un flujo constante de miles de interacciones y procesos químico/biológicos que conectan moléculas, células, órganos y fluidos, a través del cerebro, el cuerpo y el sistema nervioso. Hasta hace poco se pensaba que todas estas incontables interacciones funcionaban como una secuencia lineal, sin embargo, los últimos hallazgos de la biología cuántica y de la biofísica han descubierto que, de hecho, existe un extraordinario grado de coherencia entre todos los sistemas vivientes. Es decir que lo que le pasa a un ser vivo influye al mismo tiempo en todos los demás.
En este sentido la capacidad innata para la evolución de las especies no se basa en el individuo sino más bien en los sistemas vivientes  vinculados dentro de un TODO coherente.
Los sistemas vivientes, ser humano, plantas, animales, ríos, etc. no son ni sujetos solitarios ni objetos aislados, sino objetos y sujetos dentro de un universo de sentido mutuamente comunicado constantemente.
De la misma manera que las células de un organismo se encargan de diferentes tareas para la totalidad del mismo, las diferentes poblaciones estructuran la información no sólo para sí mismas sino para todos los demás organismos, expandiendo la consciencia de la totalidad.


Neurona espejo
Una ‘neurona espejo’ es una neurona cerebral que se activa cuando un ser vivo (como el ser humano y otros animales como primates y mamíferos) ve la acción de otro. En otras palabras, en un individuo que ve a otra persona comiendo una manzana se dispararán exactamente las mismas neuronas cerebrales que lo harían si fuese ella misma quien la estuviera comiendo. En humanos se ha encontrado que esta conducta neuronal tiene lugar en el cortex premotor y en el cortex parietal inferior
De igual modo, si consideramos que nuestros cuerpos están entrelazados mediante un campo de resonancia eléctrica de biofotones, se explica cómo somos afectados y afectamos a otros.  Esta información resulta relevante cuando pensamos en un cambio hacia una empatía incrementada entre las personas, tanto cercanas como distantes (vía comunicación digital), así como en la posibilidad de catalizar futuras capacidades para la comunicación telepática entre individuos. 
El impacto de la física cuántica en las nuevas tecnologías es importante ya que la criptografía cuántica, nos dice que si dos de las partes que quieren comunicarse están dispuestas a compartir un código prácticamente indescifrable, pueden hacerlo. Faltan pocas décadas para que los ordenadores cuánticos transformen nuestros sistemas de gestión y nuestro cerebro.
Para finalizar les recomiendo la película Coherence, una obra maestra del cine actual, sin comentarios, hay que verla.

miércoles, 17 de junio de 2015

EXTASIS Y ESTADOS ALTERADOS DE CONSCIENCIA. BASES NEUROLÓGICAS

“Quiso el Señor que viese aquí algunas veces esta visión: veía un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo, en forma corporal, lo que no suelo ver sino por maravilla; aunque muchas veces se me representan ángeles, es sin verlos, sino como la visión pasada que dije primero. En esta visión quiso el Señor le viese así: no era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos que parecen todos se abrasan (…….) Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada (…). Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento”. 
Libro de la Vida, Cap 29, 13. Teresa de Jesús
De esta forma describe Teresa de Cepeda una de las más impresionantes visiones alcanzada en estado de éxtasis. La convicción, el sacrificio, aislamiento y  oración, unido a una estructura cerebral epiléptica propiciaron que esta mujer alcanzara las experiencias místicas espirituales más importantes de la historia.
Desde la noche de los tiempos, han existido individuos que, de forma espontánea o provocada, logran alcanzar lo que hoy se define como ‘estados modificados de la conciencia, para así trascender lo mundano y penetrar en una dimensión espiritual. El éxtasis místico, no es algo localizado en un solo contexto, se da en todas las sociedades convirtiéndose un fenómeno transcultural.
La “epilepsia de Dostoievski’
En el caso de Teresa de Cepeda, se ha demostrado la similitud con los episodios experimentados por Fedor Dostoievski, por lo que sus casos se estudian paralelamente y se etiquetan clínicamente como ‘epilepsia de Dostoievski’
Fedor Dostoievski describió con tanta precisión sus auras epilépticas placenteras que las crisis extáticas de placer y felicidad se conocen también con el epónimo de "crisis de Dostoievski".
En su excelente libro “Teresa de Jesús, una ilustre epiléptica” el neurólogo García-Albea, examina la patografía presente en los escritos de la religiosa, enfatizando en la descripción de sus ‘arrobamientos’ o éxtasis. 
García-Albea describe una secuencia estereotipada de los éxtasis, en función de los rasgos que se repiten con mayor frecuencia. Así, quedarían caracterizados por su aparición súbita e inesperada, corta duración, presentación espaciada en períodos, contenido preponderantemente psíquico o sensorial, alteración de la atención y la conciencia, importante dificultad para el movimiento, así como por la emergencia de alucinaciones, destacando, en éstas, su complejidad (multisensoriales, nítidas y con autoconciencia de ellas), su carácter afectivo positivo (aunque con cierta dualidad entre placer-dolor, angustia-tranquilidad, miedo-placidez).
Con frecuencia se inician en el hemicampo visual izquierdo. Todo esto, junto con sus antecedentes y otras consideraciones, hace concluir el diagnóstico de Teresa de Cepeda como “crisis extáticas o de Dostoievski” con posible origen en el lóbulo temporal derecho, quizá secundarias a cisticercosis cerebral.
El caso es similar al del novelista ruso Fiodor Dostoievski, quien, a través de algunos de sus personajes literarios, expresaba sus propias vivencias epilépticas consideradas como episodios extáticos. La relevancia de este caso ha generado diversos estudios, entre los que destaca el realizado por el epileptólogo Gastaut, quien asegura que la etiqueta clínica de la ‘epilepsia de Dostoievski’, se caracteriza por la presencia de episodios paroxísticos y recurrentes, trastornos psíquicos, predominio de sentimientos positivos e intensos como bienestar, placer, plenitud, etc., sin referencias sexuales, desembocando, con frecuencia, en un ‘éxtasis’ o en alucinaciones.
El novelista a través de sus personajes, como el príncipe Mishkin en la obra “El idiota”, describe sus propias experiencias:
“Durante unos momentos antes del ataque, experimento una tal sensación de felicidad imposible de imaginar en un estado normal y del que otra gente no tiene idea. Me siento en total armonía conmigo y con el mundo entero, y esta sensación es tan fuerte y tan deliciosa que por unos segundos de tal bendición daría uno gustoso diez años de su propia vida, si no de la vida entera”.
Antes de los “ataques” experimentaba esta sensación:
“Hay momentos, y es sólo cuestión de cinco o seis segundos, en que sientes la presencia de la armonía eterna..., es terrible la aterradora claridad con que se manifiesta y el éxtasis que te inunda. Si este estado durara más de cinco segundos, el alma no podría soportarlo y tendría que desaparecer. Durante esos cinco segundos vivo una existencia humana completa, y por ellos daría toda mi vida, y no creo estar pagándolo demasiado caro...”
Se vuelve a repetir las mismas sensaciones : “la unión del yo con el todo”, “sensación de unidad con el universo que proporciona una inmensa felicidad”.
Bases neurológicas de la espiritualidad epiléptica
Son varios los hallazgos anatomofuncionales que dan razón a la específica experiencia espiritual vinculada a la epilepsia.
Las experiencias espirituales ictales representan un tipo de ataque extático, predominantemente ligado a crisis focales del lóbulo temporal. La caracterización de estos ataques puede incluir una intensa emoción derivada de la sensación de presencia de la divinidad, la vivencia de estar conectado con el infinito, una profunda emoción descrita como alegría, placer o satisfacción,  alucinaciones auditivas a modo de voces divinas, alucinaciones visuales sobre percepción de figuras religiosas, convicción de capacitación para el ejercicio de la clarividencia y la telepatía, así como una conducta estereotipada basada en la repetición de sentencias de carácter religioso
De entre el número de casos recogidos en los estudios, hasta el 86% fueron identificadas como crisis focalizadas del lóbulo temporal.
Los focos de las crisis fueron equitativamente distribuidos entre los hemisferios derecho e izquierdo en los casos con alucinaciones visuales consistentes en estar visualizándose como duplicado, siendo algo más preponderante el derecho durante los fenómenos de experiencia extracorporal.
Las experiencias espirituales más intensas ocurren, muy frecuentemente, durante la denominada psicosis postictal. En contraste con la fugacidad de la fenomenología ictal, que abarca segundos o minutos, los síntomas postictales suelen prolongarse en el tiempo, llegando a alcanzar desde varias horas hasta algunos días.
Las conversiones religiosas postictales aparecen bien documentadas en la bibliografía científica; se ha constatado la existencia de casos de pacientes con  ELT ( Epilépsia del Lóbulo Temporal) que sufrieron conversiones religiosas súbitas y quedó patente una clara relación temporal entre la conversión y el padecimiento de la primera crisis. En este caso, el dictamen clínico sugirió identificar la conversión religiosa como parte del estado postictal.
A diferencia del tipo de experiencia espiritual propia de los fenómenos ictal y postictal, definida por un marcado tono místico-emocional, el período interictal se caracterizaría por una exacerbación de la convicción religiosa (valores y principios) en el individuo.
Existiendo alteraciones corticales que justifican los fenómenos de carácter espiritual, ictales y postictales, se postula una disfunción en el sistema límbico como causa más directamente asociada al componente emocional de estas experiencias.
Otros místicos. Experiencias similares
Probablemente uno de los místicos más importantes de la historia fue “Ibn Arabi”, representante del misticismo musulmán sufí. El ansia de saber le condujo a una vida viajera, recorriendo primero su Al-Andalús natal y luego el Norte de África visitando a los diferentes grupos sufíes. La belleza de sus escritos, contemplaciones y visiones de dios, le han otorgado el título de propagador de la “religión del amor”; admitió la equivalencia de todas las creencias religiosas.
Ahora mi corazón es capaz
de adoptar todas las formas:
es un prado para las gacelas
y un claustro para los monjes cristianos,
templo para los ídolos
y la Kaaba para los peregrinos,
es recipiente para las tablas de la Torá
y los versos del Corán.
Porque mi religión es el amor.
Da igual,
a dónde vaya la caravana del amor,
su camino es la senda de mi fe.


Con toda probabilidad Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz bebieron de las fuentes de Ibn Arabí, cuyas obras llegaron a conocer en profundidad.
Existen asombrosas similitudes:
“Cuando el secreto se mostró en mi entraña se extinguió mi existencia mi estrella se ocultó;
por el misterio del Señor mudóse el corazón; del cuerpo todo rastro de sentido perdí, quedando ausente;
y vine desde Él, por Él y a Él, a bordo de la nave de mi resolución,
en cuyo mástil desplegué las velas de interna reflexión, en alta mar de mi saber velado;
y al soplo de los vientos de mi anhelo; como una flecha el mar atravesó
y el mar de la proximidad crucé, hasta que vi de modo manifiesto a Quien aquí no nombro.
Clamé entonces diciendo: ¡Ay Tú, a quien mi corazón contempla!
¡Haz que en las suertes saque una flecha que gane Vuestro amor!
¡Tú eres mi solaz y mi festejo, mi meta en la pasión y mi triunfo!
Ibn Arabi
En la cultura oriental se observan idénticos estados de iluminación o éxtasis místico; es interesante para ver esta similitud el siguiente relato de un maestro yogui, donde nos relata el trance conseguido con la meditación:
“Cuando inicié mi sadhana (ejercicio espiritual contemplativo) estaba sentado normalmente; entonces sentí que mi cuerpo adquiría proporciones gigantescas. Sentí un estremecimiento gozoso; miré a mi cuerpo, pero todo era normal. Así pues, tuve la impresión de que algo inusitado me había acontecido. Esa fue mi primera experiencia y me sentía fuertemente fascinado. Continué ejercitándome, pues resultaba bien fácil cierto modo de respirar de manera diferente. Tras algún tiempo, aparecieron unas luces y tuve la experiencia de un sonido audible para mí. Esto sucedió en un período de uno o dos meses. Tan interesado me hallaba en estas cosas tan inusitadas que me concentré mentalmente todavía más, y un día tuve la experiencia de oír un sonido intenso al mismo tiempo que veía una luz también intensa. Hablé de estas cosas con el maestro y me dijo: `Concentra la mente únicamente en el sonido. Cuando el sonido se produzca en tu interior procura únicamente oírlo'. La próxima vez que lo hice vi cómo el sonido se desvanecía y sentí que una especie de vibración emergía de mi interior y parecía apoderarse de mí y querer levantarme. ¡Me estaba levantando con fuerza! Sentí que iba a morir.
Chaitania santo bengalí del siglo XV, fue el fundador del del krisnaísmo bengalí; es el santo favorito de la secta Hare Krishna, que nos resulta relativamente familiar la vista de miembros de esa secta cantando y danzando por las calles de algunas ciudades occidentales
Estas procesiones musicales fueron iniciadas por Chaitanya, su nombre es sañkirtan; fue inicialmente algo privado, pero más tarde se lanzó a la calle, estremeciendo la ciudad donde Chaitanya vivía. Vemos la descripción de Un saiakirtan tal como la cuenta su biógrafo:
“Después de un intervalo musical, en el que los instrumentos han tocado pausadamente para ayudar al recogimiento y a la concentración mental de los cantores, comienza el canto de himnos. Chaitanya, fuera de sí por la devoción, se levanta y comienza a danzar. Muy pronto sus compañeros se unen a él electrizados por su ejemplo. Chaitanya danza sin parar, alzando los brazos con los ojos puestos en el cielo y exclamando de vez en cuando: `Hari bole', que significa `Aclama a Harí”. Con la duración del baile, el fervor alcanza grados altísimos de frenesí hasta romper en excesos de histeria. Los hombres gritan a voz en cuello hora tras hora, danzan en extático abandono hasta que todo acaba en un sopor de agotamiento. Chaitanya era un modelo de devoción. Cantaba con voz sonora, danzaba con entusiasmo hasta que el sudor manaba de todo su cuerpo y las venas parecían querer saltársele de la frente. Muchas veces el vértigo le derribaba inconsciente y permanecía así por largo tiempo. Otras veces se apoderaba de él algo parecido a un ataque de epilepsia: miembros rígidos, espuma manando de su boca. Al volver en sí, lo hacía con lágrimas y lamentos como quien es arrancado de una experiencia beatificante. En ocasiones, rompía el corro de llorosos y sudorientos devotos y se lanzaba a la carrera hasta caer rendido. También leemos que en el delirio de la excitación trepaba árboles y hacía cabriolas como un orate repitiendo incesantemente el nombre de Krishna.
Ramakrishna, místico hindú del siglo XIX, al que muchos consideran un “avatar” o reencarnación divina,  practicó “ejercicios espirituales” bajo la guía de maestros de las más diversas inspiraciones y orientaciones religiosas, incluidos el cristianismo y el islam. Muchas veces, el mismo biógrafo, para describir gráficamente el ardor con que se exhaltaba por los caminos de su carrera espiritual se ve constreñido a usar palabras como paroxismo, frenéticamente, locamente, arrebatos, espasmos, etc.

“Un día me encontraba deshecho por una angustia intolerable. Mi corazón parecía estrujado como una toalla húmeda. Me sentía descoyuntado por el dolor. Un terrible frenesí se apoderó de mí al pensar que quizás nunca me fuera otorgada la bendición de esa visión divina. Juzgué que en tal caso ya me bastaba con lo vivido. Una espada pendía en el templo de Káll. Mis ojos se pegaron a ella y una idea cruzó mi mente: `La espada... me ayudará a acabar con todo...'. Me abalancé sobre ella y la cogí como un loco. Y entonces... todo el escenario -puertas, ventanas, el templo mismo- se desvaneció de mi vista. Me pareció que nada existía ya. En substitución de todo ello, vi un océano de espíritu inmenso, cegador. Grandes olas luminosas se levantaban en todas direcciones. Se dejaban caer sobre mí con gran estrépito como si intentaran engullirme. En un momento las vi sobre mí. Rompieron contra mí y me engolfaron. Me sentí sofocar. Perdí el conocimiento y me desplomé. No sé cómo pasé aquel día y el siguiente. Un océano de gozo inefable daba vueltas en torno a mí. Y en la profundidad de mi ser experimentaba la presencia de la Madre Divina.
Podemos concluir que existen ciertas circunstancias y técnicas mediante las cuales es posible traspasar a esa “otra realidad” que se vislumbra a través de la experiencia mística. El aislamiento sensorial, la meditación, el ayuno prolongado, la fatiga extrema, la hipnosis profunda, las patologías cerebrales, las drogas psicodélicas como el LSD, etc. pueden conducirnos a un estado de iluminación; en todos los casos, el individuo se siente en unidad y armonía con el mundo, "Uno con Todo" y experimenta un conocimiento que va más allá de lo cotidiano; comprende el significado del universo.

domingo, 10 de mayo de 2015

LSD. ALTERACIÓN QUÍMICA DE LA CONCIENCIA Y EXPERIENCIA MÍSTICA

Albert Hofmann, químico suizo, sintetizó por primera vez el LSD el 16 de noviembre de 1938 durante un programa de investigación dirigido a encontrar  los usos medicinales de alcaloides del grupo ergolina, que se encuentran presentes en el cornezuelo del centeno; las propiedades psicodélicas la descubrió en 1943 siguiendo “un presentimiento”.
Empezó a utilizarse a nivel terapéutico hasta 1962, cuando el congreso de Estados Unidos catalogó al LSD como droga experimental prohibiendo su uso clínico, en 1966 los laboratorios Sandoz dejaron de comercializarla.
La ilegalización del LSD dio lugar a un uso creciente entre la juventud estadounidense y la  experiencia psicodélica se convirtió en uno de los rasgos de identidad del movimiento hippie. En 2008 se reanudó la investigación clínica sobre los efectos terapéuticos del fármaco y actualmente, se desarrollan dos investigaciones en este sentido en Suiza y California.
Experiencia y descubrimiento de Hofmann
Cuando estaba trabajando con el compuesto Hofmann se sintió mareado, en su diario escribió que abandonó el laboratorio y partió a su casa, afectado por “una notable inquietud, combinada con un ligero mareo”; indica que mientras reposaba cayó en un "estado similar a la ebriedad", no desagradable, con una estimulación extraordinaria de la imaginación. En un estado similar al ensueño, con los ojos cerrados contemplaba series ininterrumpidas de “imágenes fantásticas, formas extraordinarias con patrones de colores intensos, caleidoscópicos”. El estado duró unas dos horas y remitió después. Hofmann pensó que estos efectos se debían a que había absorbido accidentalmente una pequeña cantidad de LSD-25 por vía cutánea.
Días después, tomó una dosis mucho mayor para poner a prueba sus efectos; este día pasó a ser conocido más tarde como "el día de la bicicleta".
El Día de la Bicicleta
El 19 de abril de 1943 el doctor Hofmann ingirió a propósito 250 µg de LSD, por su experiencia pensó que podría ser la dosis mínima, posteriormente descubrió que la sustancia tenía una potencia superior a la de casi cualquier otra conocida en la época, por lo que la dosis que se administró era en realidad superior a la que más tarde se aconsejó para fines terapéuticos.
Tras la ingestión sintió que le costaba hablar de forma inteligible y decidió ir a su casa en bicicleta ya que no había automóviles disponibles. Durante el viaje, el estado de Hofmann se agravó, y en su diario escribió que “todo lo que había en su campo de visión ondulaba, distorsionado como una imagen en un espejo cóncavo”, tuvo la sensación de que permanecía inmóvil aunque iba avanzando Cuando llegó a su casa, llamó al médico y pidió leche a su asistenta, que se tomo con total lucidez a pesar de su estado delirante. El médico, no encontró ningún síntoma físico anormal, salvo las pupilas extremadamente dilatadas. En ese momento estaba aterrorizado, pensando que había enloquecido por completo, que su asistenta “era una bruja y que el mobiliario de su casa le amenazaba”.
En su diario, Hofmann refiere que decidieron no medicarlo y enviarlo a la cama. Una vez acostado, el pánico comenzó a dar paso a una sensación de tranquilidad, paz y prosperidad. Los colores y juegos de formas que veía con los ojos cerrados le resultaban ahora placenteros, eran “imágenes fantásticas que surgían, alternándose unas tras otras, abriéndose y cerrándose en círculos y espirales para después explotar en fuentes de color, y comenzar de nuevo, en un flujo incesante”; las impresiones acústicas (como el ruido de un automóvil que pasaba) se transformaban en imágenes. Finalmente se quedó dormido y despertó al día siguiente fresco y con la mente clara. Desayunó con una “sensación de bienestar y vida renovada”, mientras caminaba notó que todos sus sentidos “vibraban con una sensibilidad superior, que duró durante todo el día”.
“LSD: My Problem Child” (LSD: Mi Hijo Problemático) es un libro que Hofmann escribió como un análisis retrospectivo después de casi cuarenta años de su descubrimiento fortuito de este psicoactivo.
Hofmann nunca entendió el sentido ni la utilización que se dio a su descubrimiento y se sorprendió de los impredecibles efectos y de la popularidad que el LSD alcanzó en los años sesenta, lo cual adjudica al materialista estilo de vida estadounidense y a los sentimientos de alineación resultantes. A lo largo del texto se sorprende de estas consecuencias, asegurando que su descubrimiento podía explicar la aparición de una filosofía de vida fundamentada en el uso de drogas que facilitasen una “interiorización” necesaria para ir más allá de las realidades cotidianas. Defiende la utilidad potencial de esta droga afirmando que si se aprendiera a usarla dentro de la práctica médica, en asociación con la meditación, podía llegar a ser una “criatura maravillosa” en lugar de la “criatura problemática” que ha sido hasta ahora. Hofmann dedica un capítulo completo del libro a rechazar el uso inadecuado diciendo tajantemente que: “Hay muchas personas incapaces por constitución o formación de asimilar provechosamente este tipo de experiencia”.
En su excelente libro “Mundo interior, mundo exterior”, aborda el interesante tema de la realidad material y la realidad del espíritu, declarándose “incapaz de superar el dualismo, la idea de que el hombre es el dueño de la naturaleza y puede hacer lo que le plazca con ella y todas las ideas que nos impiden apreciar la unidad esencial de la Vida que hoy nos tiene sumidos en una crisis profunda y potencialmente destructiva si no cambiamos de dirección”. Este cambio en su opinión, puede traerlo “la experiencia mística” que tiene la fuerza suficiente para conmovernos y darnos impulso para modificar nuestra realidad”. Y para alcanzar la experiencia mística propone dos medios: la meditación en cualquiera de sus muchas técnicas probadas por el hombre a lo largo de su búsqueda, o la alteración química de la conciencia. Ambas vías le parecen a Hofmann útiles y positivas, y asegura que no son excluyentes sino complementarias.
Nos habla del cerebro como un sintonizador de la realidad que puede captar varios canales de diferentes realidades y la experiencia de unidad con la divinidad es uno de esos canales; elaboró la teoría, más tarde comprobada científicamente que se puede producir experiencias místicas o espirituales cambiando la configuración química del cerebro.Los ensayos científicos realizados hasta el momento demuestran que el LSD no produce adicción y no es tóxico.
Efectos
Los efectos del LSD en la psique humana son variables y dependen del contexto y de la situación mental en que se encuentre el individuo que la consume.
Según las investigaciones llevadas por el Mental Research Institute (un departamento del Medical Research Institute de California) los efectos psicológicos del LSD se pueden entenderse en niveles distintos.
En el estado de ánimo
Ø  Susceptibilidad emocional que puede llevar tanto a la tristeza intensa como a la euforia.
Ø  Sentimientos de euforia y bienestar que pueden llegar a la omnipotencia.
Ø Descenso de los niveles de ansiedad que puede permitir al individuo hablar de temas que normalmente le son dolorosos o difíciles de afrontar.
Ø  Los eventos que suceden en el momento inmediato pierden interés los eventos del futuro y del pasado.
En comportamiento interpersonal
Ø Mayor interés por las relaciones interpersonales, facilidad para sentirse herido por los demás o ignorado.
Ø Mayor sensibilidad a los estímulos sonoros y visuales en general.
Ø Distorsiones visuales y de la imagen corporal
Ø Sinestesia de todo tipo: música que produce visiones, imágenes visuales que producen olores. El percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada, oír colores o ver sonidos, no es que se tenga la sensación de sentirlo, es que se sienten realmente.
Alteración de la percepción del tiempo, por ejemplo, sentir que el tiempo se detiene, o que el tiempo va hacia atrás o que se acelera; es decir percepción alterada del mundo externo.
Efectos cognitivos
Ø Estimula los procesos del pensamiento, ocasionando el paso acelerado de una idea a otra dando lugar a impulsos creativos.
Experiencias espirituales
Ø  El LSD tiende a producir sentimientos de comprender la vida y la existencia y de unidad con el entorno
ØTendencia a pensar en términos existenciales. Este efecto se ha registrado en tratados científicos y se interpreta como el resultado de la combinación de efectos cognitivos y emocionales.

Algunas personas experimentan escenas retrospectivas (flashbacks), recurrencias de ciertos aspectos de la experiencia psicodélica que tienen lugar sin que el usuario haya tomado de nuevo la droga. Estas recurrencias ocurren súbitamente, sin aviso previo, y puede tener lugar varios días o más de un año después de haber usado LSD. Las escenas retrospectivas pueden ocurrir tanto en personas con un problema subyacente de personalidad como en personas sanas que ocasionalmente usan LSD.
El LSD no deja secuelas que puedan ser apreciables en electroencefalogramas, ni en resonancias magnéticas, ni en pruebas neurológicas puntuales. La investigación tampoco ha corroborado el supuesto deterioro del material genético.